Y después de tanto tiempo de desearlo y planificarlo, finalmente nos aventuramos a ir a esquiar, aún sin saber si este deporte nos iba a entusiasmar o simplemente iba a terminar siendo una prueba, una experiencia más para nosotros.
Averiguamos en internet, consultamos con amigos y finalmente decidimos irnos en el auto (nuestra fiel EcoSport!) hacia Bariloche, no sin hacer noche en Cipoletti (distante a 1.100km de Buenos Aires).
Los chicos? Unos genios! Por suerte no hubieron peleas ni aburrimiento durante el viaje, lo que lo hizo bastante más llevadero.
Los dias fueron variados: llegamos el domingo luego del mediodia y como estaba hermoso aprovechamos a ir al Cerro Otto (si! a la famosa confitería giratoria). Para el día siguiente ya habíamos contratado nuestra primera clase de ski. Fue un dia caluroso, y tan divertido como agotador. Tanto que al día siguiente preferimos hacer el Circuito Chico (Llao Llao, Colonia Suiza, Nahuel Huapi) y por la tarde dedicarnos al culipatín en Piedras Blancas.
Pero finalmente el gusto por el ski pudo más fuerte! Y sacamos pases y clases para los 3 días restantes. No fueron días muy buenos, llovió, nevó e incluso estuvo muy frío. Pero nada nos demoró en esta nueva actividad que tanto nos terminó gustando a todos!
La vuelta ... estuvo un poco más complicada: desde que salimos de Bariloche hasta llegar a Piedra del Aguila estuvo nevando durante los 200km del recorrido, a veces intesamente y hasta llegó a formarse hielo en la ruta. Obviamente hizo que nos demorásemos más de lo pensado hasta llegar a Santa Rosa (La Pampa) en donde prevíamos pasar la noche. A la mañana siguiente partimos con destino a Bs As, no sin toparnos con muchísimos camiones en la ruta, pero finalmente llegamos sanos, salvos y felices por la experiencia vivida!
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